Historia

¡Skál y bienvenidos al salón vikingo!
Pasad, refrescad vuestro gaznate con nuestros brebajes y tomad asiento, pues la historia que os voy a contar es tan cierta como las estrellas.

Hace mucho tiempo, los vikingos saquearon y mercadearon en las costas de la península. También se aventuraron por el interior, remontando ríos arriba, y sus travesías los llevaron hasta A Coruña, Sevilla y Pamplona. Algunas incursiones fueron detenidas por poblaciones fortificadas de los ejércitos de al-Ándalus y otras por tropas cristianas… pero nada pudo parar a unos pocos soñadores.

Allá por el siglo XI, en el declive de la era vikinga, un grupo de aguerridos guerreros zarpó en busca de gloria para llegar al Valhalla. Bajaron por el Atlántico, navegaron por el levante de la península y ascendieron por el Guadalquivir, saqueando villas y ciudades, recogiendo todo tipo de tesoros: alfombras, ánforas llenas de aceite y vino, víveres, oro, plata, joyas, sedas y tapices.
Pero entre todos los tesoros que capturaron… hubo uno que les capturó a ellos.

Al subir por el río Genil, llegaron a Granada, hermosa y valiente por igual, vibrante, con todo lo que podían soñar y más. Bajaron del drakkar dispuestos a saquearla, pero al llegar a la gran fortaleza nazarí —la Alhambra—, contemplar la Sierra Nevada y ver la ciudad a sus pies… se enamoraron.

Vieron el Fólkvangr hecho realidad.

Soltaron las armas y decidieron desmontar su drakkar, clavo a clavo, tablón a tablón. Para honrar lo que sentían y usar los aparejos y materiales del barco, construyeron un salón vikingo para sus habitantes, donde compartir los tesoros saqueados, su cultura y su maravillosa hidromiel.

Así nació Valhalla Axe Club: un lugar donde lanzar hachas te acerca a los dioses, donde la bravura y la camaradería se celebran con carcajadas que truenan y jarras que chocan, rebosantes de cerveza, hidromiel y alegría.

¡Os esperamos!